lunes, 25 de febrero de 2008

LAS CADENAS DE MI CORAZÓN


Así pasos lasa horas, los días, mientras el mundo pasa sin que sienta lástima por un ser vivo encadenado a un árbol de por vida para entretenimiento de unos humanos que se creen sentirse superiores por el mero hecho de esclavizarnos.

Pero el tiempo nos dará la razón y el hombre perderá esta carrera por egoísta y ambicioso, cuando su hábitat deteriorado y su deseo destructor, haya acabado con casi todo y sólo quede él mismo, con su orgullo, con su lamento, con su ceguera y sin mente para pensar y ver con horror lo que ha destruido en la Tierra, en su mundo, en su casa.

Aquí estoy, con las cadenas atadas a mi corazón, dando vueltas a un árbol que también matáis en talas masivas y en la destrucción de tus propios pulmones. La vida pasa, pero tu alma se destruye ante tanta miseria que siembras y que después no sabes restablecer el orden de la naturaleza. Te crees Dios, contaminas la vida y piensas con tus religiones que El llegará para salvar tus errores. Que iluso eres, que ciego estás.

Si, nos matarás, nos exterminarás, acabaras con la mayoría de las especies pero ten en cuenta que después iras tu, que detrás desaparecerás y la historia cósmica juzgará que un día en el planeta llamado Tierra y por un error imperdonable evolutivo, surgió el llamado así mismo homo sapiens, y que tras matarse así mismo y a la mayoría de las especies desapareció para siempre y que el Universo descansó, pues ya comenzaba a dar sus primeros pasos para extenderse por el cosmos. ¿Qué hubiera pasado? La hecatombre universal sin duda. Menos mal que el Propio Planeta Tierra enterró para siempre su violencia, su fanatismo y su traición.